Las 85 pelis imprescindibles según Scorsese.

Todos sabemos que Martin Scorsese es un obseso del cine. Prueba de ello son los geniales documentales que ha dedicado al cine italiano y norteamericano. En un extensa entrevista que le han hecho en Fast Company el realizador ha desgranado buena parte de sus filias cinematográficas. De entre los 85 títulos señalados como imprescindibles figuran joyas como La Diligencia (John Ford), El Tercer Hombre (Carol Reed),  La mujer pantera (Jaques Tourneur), El demonio de las armas (Joseph H. Lewis), Los Vividores (Robert Altman) o Haz lo que debas (Spike Lee). Los que quieran indagar más, pueden consultar el listado entero aquí.

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La secuela de Mi Cena con André.

Mi cena con André es una de las películas más curiosas de principios de los ochenta. La cinta, dirigida por el gran Louis Malle y protagonizada por el dúo Wally Shawn y André Gregory, planteaba  una puesta en escena casi teatral sustentada por un guión genial. Ahora parece que Jonathan Demme dirigirá Wally and André Shoot Ibsen, una suerte de secuela que retomará protagonistas e intenciones: presupuesto ínfimo, un solo escenario y mucho diálogo. La cinta adaptará, suponemos que a su manera, la obra teatral The Master Builder de Henrik Ibsen.

Fuente: The Playlist.

James Spader deja The Office.

Desde el partida de Steve Carrell en la anterior temporada la versión americana de The Office no levanta cabeza. James Spader entró en el programa para interpretar un pequeño papel al final de la séptima temporada y finalmente se ha quedado toda la octava. Al parecer la decisión de abandonar la serie ha sido del propio actor, que siempre deseó un trama argumental de una temporada para su propio personaje.

Fuente: Entertainment Weekly.

Nuevas imágenes de The Dictator.

A Sacha Baron Cohen le han denegado recientemente el acceso a la gala de los Oscar tras solicitar éste su asistencia ataviado como el personaje de su nueva película. El actor encarna en The Dictator a un déspota de manual obsesionado con su propia imagen. Tras ver estos dos descacharrantes retratos comprendemos la postura de los productores de los Oscar, aunque a buen seguro la ceremonia hubiera sido más divertida.